
Hay nichos para todo(s)
Según el autor y muchos sociólogos existe un trato especial con la superventas, que se explica con el conformismo y el fenómeno boca-oreja, que implica consumir algo siguiendo a la masa. El producto vendría siendo como una bola de nieve, que además, está programado en nuestro cerebro de forma natural y viral.
Pero la inmensa mayoría de las creaciones no son “superventas”. No hay suficientes librerías, disquerías ni cines para publicar todo. Dentro de lo marginado surge entonces, la Larga estela.
Larga estela es, en esencia, el catálogo de “descatalogados”. Este término se aplica a los contenidos, tanto de información como de entretención, que son como estrellas fugaces. Salieron en un minuto, y a pesar del tiempo, dejan su estela y todavía se consumen por una parte marginal de los clientes –en este caso clientes cibernéticos-.
Fundiendo lo anterior con ideas de Stephen D. Rappaport, estos consumidores amparados en la era 2.0 (“era de los consumidores”), son más que nunca homo communicatus, es decir, administradores de las comunicaciones. Pueden encontrar lo que desean a través de los importantísimos motores de búsqueda. La temporalidad quedó obsoleta. Podemos sacar partido de un libro especializado que encontramos en Internet, que supuestamente estaba pasado de moda. Hay nichos para todo(s) [muchas veces encontrados en microchunks]
El almacenamiento, recuperación y acceso puesto “en la demanda”, han aumentado el valor en los medios de información y comunicación. Las reglas de esta “nueva economía del entretenimiento”, simplemente quedan supeditadas a: hacer todo accesible, reducir los costos materiales de los productos y hacerle el trabajo de búsqueda y relaciones más fácil al cliente–presentar productos “carnadas” no es malo-
Fuente: Traducción del texto “The Long Tail”, de Chris Anderson
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